OPEL INSIGNIA ? Oda a la berlina generalista ???? Gasolina, 4 cilindros y 200 CV

El Opel Insignia, con el leve restyling de segunda generación, llega al canal referencia del mundo del Motor en Youtube. Probamos una unidad que es un auténtico dinosaurio, un unicornio de la automoción, ya que berlinas generalistas con motor gasolina de 4 cilindros, turbo y 200 CV se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos. Tiene muchas cosas mejorables, pero como lo que no tiene son casi rivales, su precio hasta no hace que nos llevemos las manos a la cabeza. Stellantis aún aguanta con el Peugeot 508, Skoda o Mazda también aguantan de momento, pero Talisman, Accord, i40, Optima, Mondeo… ya han dicho adiós o van camino de ello. Sin duda, un homenaje necesario para un coche en peligro de extinción. Arrancamos!? El Insignia de Opel no va a tener sustituto. Eso nos dicen off the record en Stellantis, y nos causa una gran tristeza, pero claro, ves las cifras de ventas y es normal que deje de fabricarse. Muchos puristas y puretas se echan las manos a la cabeza… defienden a ultranza este tipo de vehículo, para viajar y para todo… pero claro, no los compran, y por eso se extinguen. No es la mejor berlina que hemos probado. No es la mejor en nada. Pero quedan tan pocas, que la miramos con añoranza. No dispone de ningún tipo de hibridación, electrificación o etiquetas eco. Consume un montón y su precio de adquisición, desde 36.000 y pico euros, más de 42.000 PVPR la que probamos aquí, nos parece realmente elevado, aunque estamos convencidos de que si vas al concesionario y te quieres llevar uno te van a poner una alfombra roja y varios miles de euros van a desaparecer de la factura con total seguridad. Es una berlina que, en diseño, no destaca por nada. Sus líneas son bastante continuistas. Está bien lograda, especialmente la caída del techo hacia el maletero, fenomenalmente integrado. No llama la atención, pero usa sus bazas con inteligencia, ya que va pegadita al suelo, tiene mucha estabilidad con una buena batalla y su agrado de conducción es incuestionable. Su maletero de 490 litros no es la panacea y las plazas traseras, siendo cómodas y espaciosas, carecen de elementos básicos en casi cualquier otro coche. Cosas sorprendentes, como la ausencia de limpia luneta trasera cuando, a pesar de la aerodinámica, la juzgamos más que necesaria en días de lluvia. El puesto de conducción ha mejorado mucho, a nivel de materiales, ajustes y percepción visual. Nos gusta el cuadro de mandos, la pantalla de la navegación, la información del completo ordenador de a bordo… una pena que todo vaya a desaparecer, máxime cuando han hecho un esfuerzo enorme bajando el peso en báscula hasta los 1.590 kilos aproximadamente. Sin embargo, una cosa fundamental que no nos ha encantado es el consumo. Si ya el oficial homologado es de 7,5 litros a los 100 kilómetros, no hemos conseguido acercarnos en ningún escenario. El 8,7 l/100km final habla a las claras que ni cuidando el pedal del acelerador podemos gastar poco. Y es una pena, porque empieza a ser raro poder conducir un 2.0 con turbo y 200 CV y un buen cambio automático de 9 velocidades. Lástima la falta de levas. El tacto de conducción es notable, muy logrado, y justo ahora se lo cargan. El motor da 350 Nm de Par Motor, que tampoco es una locura, pero se mueve con soltura y buen criterio. Nos gusta. Hubo más versiones, pero ahora mismo sólo quedan dos diesel de 122 y 174 CV, el primero de ello con sólo tres cilindros (sic) y en gasolina, ya no queda el potente GSI, sino este 200 CV gasolina en acabado GS Line Plus. Los precios no son coherentes. Desde 36.800 euros el más barato, nos parece caro. 42.800 el de nuestra prueba, más 648 de cualquier color que elijas, salvo el blanco, que es gratis. Pero no dudamos de los descuentos en concesionario. Estamos convencidos. No se ven muchos por la calle, es la verdad, a pesar de que, como decimos, va muy fino, con unos asientos espectaculares y un buen trabajo en la iluminación. A pesar de contar con Android Auto y Apple Car Play, sólo dos salidas USB escondidas bajo el reposabrazos nos permiten, conectarnos y cargar baterías. En la escala ‘Me lo compraría’ la nota del Opel Insignia es 7,2. Tiene casi tantas cosas buenas como mejorables. Lo que pasa es que su pertenencia a una especie en peligro de extinción nos hace ser más condescendientes y valorar este hecho. Muchos puntos débiles, pero también un buen trabajo general y de puesta a punto. Para “raritos” y para aquéllos que siempre miran atrás pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor.

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